domingo, 26 de agosto de 2007

El silencio por ser perfecta

El silencio por ser perfecta
Todo lo que una adolescente puede hacer por un cuerpo perfecto

Nadie nos explica con exactitud cuales son los cambios que reciben nuestro cuerpo al pasar de ser la niña de tu papi y tu mami, al convertirte en la mujer que procreará a otros humanos como tu. Los senos son más grandes, las caderas amplias, tus curvas tan grandes como las de trincheras y un trasero que podrías matar varias moscas sin necesidad de utilizar tus manos, en fin muchos cambios que es mejor no mencionar.
Y como explicarte a ti misma que no eres como Marianita, la niña más conocida en el colegio, y no es porque tenga dinero o algo por el estilo, es que más bien la típica muñequita sacada de una caja con medidas perfecta 60, 90, 60, pero como es posible si las dos crecieron juntas, entonces ¿Por qué no ser perfecta como ella? ¿Acaso dios solo le da belleza a las fresas y a los limones fealdad?
Que mejor callar, llorar a escondidas y sonreírle a un mundo al cual se odia mas que a si misma, o quizás en un odio de herencia, de ser bajita, rellenita, y con unas curvas que ni con un carro se puede manejar.
No sentirse tan a gusto con uno misma es un desierto de lágrimas, un volcán sin erupción y lo peor un mar sin agua; tanto que te hace buscar salidas cuando no se a hallado una verdadera entrada.
La televisión dicen que es un lugar de entretenimiento, pero me siguen enseñando las mismas chicas como Marianita, ¿Será que no se han enterado que hay adolescentes diferentes a ella?
Y mi mama en la mañana recordándome: "Susana sigues como un cochinito, pura comida que vas a explotar, a ver si rebajas", y quien le dijo a mi mamá que yo quiero rebajar, bueno en realidad si quiero, pero no puedo.
Que contracciones, querer pero no poder. Un baño se convirtió en mi mejor amigo, donde sus aguas se llevaban todo lo que a diario comía, hasta reuní dinero, la cual era la merienda para el colegio, no comer por guardar.
Ya era una obsesión al espejo, tanto que deje de verme en ellos, corría aterrorizada como si el mundo se acabara en ese instante solo por verme, y lo mas triste aun ¡Gorda! Así me sentía.
Ya mis amigas descubrían que algo pasaba en mí, me mariaba en todas partes, mi cuerpo pedía auxilio, y para calmar esas "preocupaciones" comía pero inmediatamente corría al baño. Utilice bolsas donde depositaba todas mis penas, compre laxantes porque ayer me almorcé una botella de agua con 2 galletas.
No lo puedo controlar, esta en mí, es como cuando te mueres y quisieras regresar a la tierra, pero sabes que no puedes, ¿será que estoy loca?
Han pasado ya como 5 años, actualmente cumpliré 20 años, Marianita sigue de perfecta, hasta me entere que es Miss Venezuela, y yo igual de enferma, en una cama, mis huesos se debilitaron por no comer, veo lágrimas en los ojos de mi mamá y una cumplabilidad en mi papá. Ya no puedo caminar porque mi peso no puede con lo que me convertir en una muchacha triste bulímica y anoréxica, y si lo logre soy delgada, por lo que me dicen porque igual me siento gorda, pero sin vida y a punto de morir. No calles lo que eres, porque no eres ni Marianita y menos la triste Susana.

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